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martes, 17 de mayo de 2022

''ÉRAMOS DOS EXTRAÑOS'' DE CARMEN FERNÁNDEZ

 ¡Hola a tod@s! Aquí os dejamos, desde el Departamento de Letras, el relato de nuestra compañera Carmen, de 3ºESO C, que ha sido finalista en el concurso de relatos de este año. GRACIAS POR TU PARTICIPACIÓN

Éramos dos extraños.

 

Nuestras miradas se encontraron el primer día de universidad, compartíamos la clase de filosofía. Nos sentamos en asientos contiguos. En el momento en el que el señor Giménez, licenciado en filosofía, comenzó un monólogo sobre la moral, los dos resoplamos. Ninguno estaba ahí por elección propia, pero era una asignatura que no requería mucho esfuerzo y queríamos subir la media. Durante unos segundos cruzamos miradas de desesperación, nos reímos, ambos sabíamos que nos arrepentiríamos de haber elegido aquella asignatura. Salimos de clase. Fuimos a la cafetería, charlamos durante mas de dos horas. Al finalizar sentimos que nos conocíamos de toda la vida. Miramos el reloj, llegábamos tarde a la siguiente clase. Nos despedimos, nos veríamos al día siguiente en clase de filosofía.

 

Era el último día antes de vacaciones de Navidad. Hablábamos diariamente desde aquel primer encuentro, ambos nos gustábamos. Yo era demasiado obvia y él demasiado tímido. Teníamos filosofía a última hora de la mañana, no prestábamos atención al señor Giménez. Nos dedicábamos fugaces y nerviosas miradas de admiración. Pillábamos al otro mirando de reojo. Sabíamos que no nos veríamos en unas semanas puesto que pasaríamos las navidades en casa. Queríamos decir algo, pero estábamos demasiado nerviosos. La clase de filosofía dio por finalizada la primera mitad del semestre. Salí corriendo, pero le esperé en la puerta. Él tenía que consultar una duda sobre la tarea de vacaciones. Al salir de la clase se sorprendió de verme allí, de pie, mirándole sin decir una sola palabra.

 

En mi mente su imagen acercándose ocurría a cámara lenta, mientras que mi corazón corría a 100 kilómetro por hora. En mi vida había estado tan nerviosa. Sabía que tenía que hacer algo, no podía esperar y arrepentirme más tarde. Di el paso. Le invité a salir. Se sonrojó, su boca no produjo ningún sonido, simplemente se quedó ahí, frente a mí, sin saber cómo reaccionar. De repente, y sin previo aviso, soltó el ejemplar de filosofía y se acercó a mi. Me besó.

 

Lo que vino después se puede deducir. Comenzamos a salir juntos. Los meses pasaron volando, y los años. En un abrir y cerrar de ojos nos encontrábamos en la última clase de filosofía de la carrera. Tras esta hora estaríamos oficialmente graduados, bueno, habríamos acabado la carrera. Los exámenes habían terminado, nadie quería escuchar ni una palabra más del señor Giménez. La clase terminó, todos salieron en emboscada con ánimos de quemar todos los libros. Nos acercamos al señor Giménez, le dimos las gracias. Él, obviamente no lo comprendió, pero al fin y al cabo nos conocimos gracias a su asignatura.

 

Era el día de la graduación, nos vestimos a juego. Él llevaba un traje negro y su pajarita turquesa complementaba mi vestido. Nuestras familias se sentían orgullosas, nosotros liberados. Me pidió que me mudara con él.

 

 

Dos años después teníamos casa propia, perro, y estábamos prometidos. Seis años de relación maravillosos, llenos de recuerdos. Él no recordaba algunas cosas, por eso me encargaba de dejar constancia de nuestros viajes en fotos, vídeos y álbumes de recortes. Éramos muy felices, pero yo sabía que no nos casaríamos. Fuimos a visitar varias veces al señor Giménez en los siguientes tres años. Al principio contábamos anécdotas y compartíamos recuerdos, pero las últimas visitas fueron más duras para él, no recordaba mucho, lo intentaba y se frustraba al no ser capaz de relacionar la cara del señor Giménez con la de alguien conocido.

Cuatro años prometidos, y él seguía declarándose una vez al mes, como si fuera la primera. Visitamos varios especialistas, cada uno sacaba una hipótesis diferente, pero todos llegaban a la misma conclusión, no me recordaría durante mucho más tiempo.

 

Los álbumes de recortes y las fotos dejaron de servir, él ya no recordaba nada de eso. Para su familia fue duro de asimilar, yo seguía sin entenderlo. Al parecer ser joven no es escusa para padecer Alzheimer. Un día dejó de recordar, solo una memoria quedaba en su mente, una que me mantenía con esperanza, el día que nos conocimos.

 

Él día que esperaba desde que tuvimos la primera cita con el médico seis años atrás había llegado. Me desperté antes que él, le preparé el desayuno y guardé la alianza por si decidía proponerme matrimonio como una de tantas veces. Entré en la habitación. Al despertarle se sobresaltó al verme, yo ya sabía que algo iba mal. El amor de mi vida ya no me recordaba.

 

Pronto llegó el personal de la residencia que le busqué, me despedí y vi en sus ojos todos aquellos recuerdos pasados que para él nunca existieron. Por qué a una persona tan joven se le debían arrebatar los recuerdos. Me miró, con extrañeza e intriga, como si quisiera conocerme. No fui capaz de ver como se lo llevaban.

 

La casa ahora estaba vacía, decidí evadirme mirando fichas médicas y poniendo todo en orden. Un sobre cayó de entre un montón de recetas médicas, debió haberse traspapelado. Lo abrí. Era una nota, tenía su letra. Se escribió el día de la primera visita al médico. Me pedía perdón por no ser capaz de recordarme y me decía que soy y seré el amor de su vida. El sobre también contenía una foto. Era su antebrazo, nunca me había fijado. Se hizo un tatuaje aquel día “Aula 6, Filosofía”. Y detrás de la foto una frase: “aunque este recuerdo no permanezca en mi memoria, se quedará conmigo. Firmado, Nico”

 

Nunca volví a enamorarme, al fin y al cabo, yo seguía amándole.

 

 

Éramos dos extraños, de nuevo, pero esta vez uno de nosotros tenía recuerdos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


 

 

lunes, 25 de abril de 2022

PAULA DE SILVA, 3ºC

 


¡Buenos días! Desde la asignatura de Lengua y Literatura, nuestr@s alumn@s nos muestran lo aprendido del mundo literario y su puesta en práctica, usando la imaginación y, por supuesto, los valores que conocen desde la experiencia. Aquí, os dejamos con algunos ejemplos, como es el cuento de El Conde Lucanor, una obra de Don Juan Manuel, que lleva enseñanzas en el final de cada cuento; por eso, Paula De Silva, nos enseña otra, ¡que lo disfrutéis!:


Paula De Silva Ferri (3ºC)

                Un día, hablaba el conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo:

-          Patronio, has de saber que estoy muy triste por la despedida de uno de mis grandes amigos, mas tendría que estar feliz por él, ya que se marcha a la ciudad de su mujer donde va a tener una casa y donde va a poder encontrar un trabajo más fácilmente, ¿Qué debería sentir?

-          Señor conde Lucanor- dijo Patronio- para aclarar tu duda, voy a contarte lo que le pasó a la Felicidad y  a la Tristeza.

‘’Un día, un marinero decidió irse a navegar al mar con su barca, la Felicidad. Era un día tranquilo y el marinero disfrutaba del mar, pero, sin esperarlo, una gran ola volcó a la Felicidad. Esa ola era la Tristeza.

-          Tristeza, ¿cómo te atreves a hacerme volcar?

-          No era mi intención molestarte, pero ya sabes que una persona no puede sentir solo felicidad. Este marinero también necesita sentir tristeza de vez en cuando.

-          Eso no es cierto, se puede vivir perfectamente sin tristeza.

-          Y, entonces, ¿para qué existo?

-          A lo mejor, no deberías existir.

La Tristeza se fue muy triste pensando que no servía para nada y que la gente prefería vivir sin sentirla. Unos días después, el mismo marinero quería irse a navegar, pero no encontraba a la Felicidad. Se sentó en el puerto y se puso a llorar porque pensaba que la había perdido para siempre. Entonces, llegó una pequeña ola que chocó contra la orilla; era la Tristeza, que le dijo:

-          Marinero, la Felicidad no suele tardar en volver, mas, cuando ella no esté me tienes a mí, aunque yo no sea la mejor compañía.

-          En realidad, si no estuvieras aquí, me sentiría solo.

La tristeza se sintió muy feliz al escuchar las palabras del marinero y se puso a llorar de alegría.

-          ¿Por qué lloras? – le preguntó el marinero.

-          Porque has agradecido mi compañía aunque no sea la mejor y estoy muy feliz por ello.

-          Pero, eres la tristeza, ¡no puedes sentir alegría!

-          Sí que puedo, ¿sabes por qué se fue la Felicidad? Porque se sentía muy triste y arrepentida por lo que me dijo.

-          Vos, señor conde Lucanor, fíjate en lo que el marinero aprendió: la tristeza no puede vivir sin la felicidad, que la felicidad no puede vivir sin la tristeza y que él no puede vivir sin ninguna de las dos.

 

Al Conde le gustó mucho este consejo que Patronio le dio y compuso unos versos que dicen así:

                                       Siente lo que sientas,

                                       No lo que deseas sentir.

ALBA MIÑANO 3ºC ''LA SOLIDARIAD Y EL EGOÍSMO''

 

¡Buenos días! Desde la asignatura de Lengua y Literatura, nuestr@s alumn@s nos muestran lo aprendido del mundo literario y su puesta en práctica, usando la imaginación y, por supuesto, los valores que conocen desde la experiencia. Aquí, os dejamos con algunos ejemplos, como es el cuento de El Conde Lucanor, una obra de Don Juan Manuel, que lleva enseñanzas en el final de cada cuento; por eso, Alba Miñano nos enseña otra, ¡que lo disfrutéis!:

Un día, el Conde Lucanor hablaba con Patronio, su consejero, y le dijo:

-          Patronio, usted sabe que ser solidario para mí es de las cosas más importantes en esta vida y le soy fiel a ello, pero a mi pesar la gente no lo ve de esa manera. Siempre he intentado estar por y para los demás, ayudando en especial a los que más lo necesitan y, a lo largo de mi vida, me he dado cuenta de que esas ayudas y apoyo que le brindo a la gente, no lo he recibido, ni una mísera muestra de cariño, de ayuda, de apoyo…

-          Señor Conde Lucanor – dijo Patronio- si me permites, me gustaría contaros lo que sucedió entre la solidaridad y el egoísmo.

-          Señor- dijo Patronio- la solidaridad y el egoísmo eran mejores amigos, se querían mucho y eran inseparables. El egoísmo tenía muchos más amigos, ya que vivían en un lugar donde ninguno de los habitantes se ayudaban entre ellos, pero, en cambio, la solidaridad solo tenía egoísmo, no tenía más amigos ya que era muy amable con la gente; le gustaba mucho ayudar a los demás y por eso la gente nunca estaba con ella, porque les parecía cargante, por estar siempre feliz y ayudando. La solidaridad siempre se iba con los amigos del egoísmo y con él, pero ellos siempre le ignoraban, no entendían cómo alguien como el egoísmo podía tener a solidaridad como mejor amiga. Egoísmo, entonces, les explicó que todo era mentira; solamente se aprovechaba de ella porque siempre le ayudaba en todo, sus amigos se sorprendieron mucho y quisieron hacer lo mismo que egoísmo.

Pasaron los días y los amigos de egoísmo comenzaron a llevarse bien con solidaridad; ella no daba crédito, estaba súper feliz. Efectivamente, como era de esperar, solidaridad comenzó a ayudar siempre a todos los amigos de egoísmo y ellos estaban encantados con el trato de ella, pero, llegó un punto en el que solidaridad también necesitaba ayuda e, ilusa de ella, acudió a sus supuestos amigos. Todos se negaron a ayudarla; no lo entendía, ya que siempre les ofrecía su ayuda y creía que, al dar una ayuda antes, la iba a recibir de vuelta y no era así. Solidaridad estaba muy triste y comenzó a comprender que la estaban engañando. Por un momento, se planteo dejar de ayudar, pero ella sabía que eso era algo que le encantaba y le hacía feliz. Por ello, continuó ayudando a la gente, pero, sin esperar nada a cambio, ya que, si ayudas a los demás es porque te gusta, no por recibir algo. Desde ese momento, comenzó a tener más amigos, a los que nunca les gustaba ayudar. Poco a poco, iban comprendiendo su importancia.

 

 

Al Conde le encantó ese consejo y lo siguió y, desde ese instante, ayudar le gustaba más porque lo hacía de corazón, compuso un verso que dice así:

               La solidaridad puede costar mucho

               Pero lo más caro es lo mejor

               Mientras más solidario seas

               Mejor persona serás.

jueves, 17 de junio de 2021

''CARPE DIEM'', de Celia Santano (3ºD)

 


        Es irónico pensar en esta frase con el ritmo de vida que llevamos. Desde pequeños nos enfocamos en una dirección: estudiamos durante unos veinte años, contando universidad, para que, con un poco de suerte, podamos trabajar  y cobrar un sueldo decente, cotizar y durante cuarenta años y, con tantos años de duro trabajo a la espalda, por fin parar a descansar nuestros últimos años de vida.

    Si bien no creo en el destino, opino que la sociedad nos ha impuesto uno,pero, ¿qué mas da? Es decir, ¿para qué vivir si vamos a morir de todas formas?. Una vez le planteaba esta cuestión a un colega, a lo que él me respondió: ‘’Celia, la vida está para vivirla’’. Puede parecer una obviedad, pero no lo es, pues, volviendo a la introducción, no he comentado momentos en los que la vida es un poco más… vida. Por ejemplo, cuando estamos riéndonos con un viejo amigo, cuando es navidad con toda la familia reunida o en una noche de verano bajo el cielo estrellado, en la playa y con nuestros amigos.

    Para mí, practicar el ‘’carpe diem’’ es para valientes. Es muy fácil y cobarde lamentarse continuamente. Sin embargo, salir cada mañana con ganas de comerse el mundo y de exprimir cada momento al máximo, por pequeño que sea, ya es más complicado.


Celia Santano (3ºD)

''ROSA DESHECHA'', de Sofía Gómez (3ºB)

 

Me encuentro sola, sentada, mirando a un punto fijo o con los ojos cerrados pensando en nada… hasta que me doy cuenta de que, ahora mismo, podría estar haciendo deberes o, incluso, deporte.

Sin embargo, hay veces que me encuentro cansada, que esta fuerza puede con mis ganas de comerme el mundo. también suelo estar escuchando música, ya que me ayuda a mejorar cada día más y más como persona. Hasta que llega un instante en el que me doy cuenta de que, desde el momento que mi corazón empezó a latir, he dejado muchas rosas por el camino llamado vida. Estas, se encuentran sin pétalos tiradas por el suelo; pero, a partir de ahora, quiero ir creando mi precioso ramo.

Nadie sabe cuál será la última página del libro de mi vida, pero yo si sé de qué quiero que trate: de una joven luchadora que haya creado un ramo precioso de rosas para ella, para que, cuando sea mayor, ella sea la persona más orgullosa de sí misma. Y, si alguna vez no cojo una de las rosas de mi camino, retrocederé a por ellas con más fuerza todavía.


Sofía Gómez (3ºB)

''CARPE DIEM'', de Álvaro Moltó (3ºD)

         El tópico más famoso que ha sonado durante este curso es el ''Carpe diem'' y, nuestros alumnos y alumnas, lo han llevado a su experiencia personal. Os dejamos con reflexiones acerca de ello, ¡que lo disfrutemos  y nos haga pensar!


            El ‘’carpe diem’’ es un tema recurrente en la Literatura universal, destacando, sobre todo, en el Renacimiento, Barroco y Romanticismo. ¿Qué es ‘carpe diem’? Bien, surge del poeta romano Horacio y es una locución latina que significa ‘’aprovecha el día’’, haciendo referencia a vivir el presente sin pensar en el futuro, pues es incierto.

Lo vemos desde su origen en la Antigua Roma, hasta en el Renacimiento con Garcilaso de la Vega, o en la literatura moderna, como su apariencia en la apasionante novela: El club de los poetas muertos.

        Me gusta mucho este tópico literario y considero que lo aplico a mi día a día como una actitud vital. Muchas veces reflexiono sobre el futuro; es algo que reconozco que me preocupa. Temo lo que pueda ocurrir en él, pero, sin embargo, aunque no piense en el ‘carpe diem’ como tópico de la literatura, sí pretendo concentrarme en el presente y disfrutarlo al máximo.

Desde pequeño he tenido el ‘problema’ de que me preocupaba en exceso de lo que ocurriría al día siguiente, lo que siempre me ha causado intranquilidad e inconformismo. Sigo siendo así, pero trato de vivir el presente con el argumento de que, al fin y al cabo, no volveré a vivir cada momento que vivo (en el contexto de un presente en general), al igual que no volveré a tener la oportunidad de escribir este texto como ahora lo estoy haciendo.

        Así que, en conclusión, este bello tallo de la rosa de la literatura nos transmite un hermoso mensaje que todos deberíamos tener en cuenta y aplicar a nuestro presente, en busca de la felicidad, sin desviarnos del bien y de nuestras responsabilidades.


Álvaro Moltó (3ºD)

''EL MENDIGO'', de Félix Arroyo (3ºD)

         


Os dejamos con otra adaptación de la obra de El conde Lucanor, ¡esperamos que la disfrutéis!

Un día, el Duque de Windsor habló con su asesor Alexander y le dijo:

-         -  Alexandre, sabed que hay un hombre zarrapastroso a las puertas del palacio desde hace días y está espantando a todos los visitantes porque piensan que les hurtará sus bienes o les golpeará.

-       -    Majestad, - dijo Alexander-, para que actuéis de forma adecuada, os contaré la historia del Mendigo benévolo:

Hubo una vez en la que un mendigo, el cual todos los días iba a pedir limosnas delante del banco, decidió entrar al banco en vez de quedarse fuera. Cuando lo vieron los guardias, inmediatamente, corrieron hacia él, lo cogieron y lo expulsaron, de tal forma que acabó magullado. Algún tiempo después, uno de los guardias fue a la iglesia y allí se encontró al mendigo que había echado del banco días antes.

Sorprendentemente, aquel hombre descuidado y enfermizo, no estaba pidiendo limosna, sino que le estaba ofreciendo al sacerdote todo el dinero que había conseguido.

-          - Majestad, hay veces que las personas usan todas sus fuerzas y dan todo lo que tienen, aunque se queden sin nada, a personas que lo están pasando aun peor. Hay quienes prefiere el bienestar de otros al suyo.

Así pues, el guardia, tras ver eso, comenzó a permitirle pasar al interior del banco para que pudiese recaudar un poco más.

-          Majestad, tal vez usted pueda ser el guardia de ese hombre, porque recuerde: la solidaridad no solo es un gesto de ricos, sino de bondadosos.

 

Al duque le agradó la reflexión de Alexander y decidió ser benévolo con el mendigo y le estableció un lugar más cálido para que siguiese mendigando.

                       ‘’Evitad repudiar a la gente y abrazadla

                       Para que la bondad llegue a todas las personas’’.


Félix Arroyo (3ºD)