Aquí os dejamos con una adaptación de la obra de El conde Lucanor (Literatura de la Edad Media). ¡Esperamos que la disfrutéis!
La
historia trata sobre dos amigos, Marta y Lara, que, durante una comida
comienzan a hablar sobre los problemas y preocupaciones de Marta. Esta, le
cuenta que su mayor problema actualmente es que este curso ha dejado de ser
ella para gustar a los demás y está cansada de hacer cosas que no quiere pero,
sin embargo, le da miedo que no la acepten como es.
Lara, que da los mejores
consejos, decide ayudarla contándole un cuento relacionado. En una vitrina
había un grupo de abejas, entre las que estaba una pequeña oruga la cual apenas acababa de nacer.
Todas ellas estaban totalmente
expuestas al exterior, por el que pasaban miles de personas y recibían millones
de comentarios desde el minuto cero en el que estaban allí. No importaba el
motivo, pero siempre encontraban algo que criticar, dejando una marca con cada
palabra y siguiendo su vida con total normalidad. La oruga era diferente, todas
lo sabían, ella también y puede que ese fuera el motivo por el que ella recibía
más críticas que ninguna.
Dentro
de la vitrina, existía una especie de jerarquía en la que la abeja reina
mandaba y los demás intentaban seguirla e imitarla con el fin de ser como ella algún
día. La oruga decidió imitarla también cansada de las miradas y comentarios, y
puso todo su empeño en conseguirlo. Al ver que poco a poco empezaba a sentirse ‘normal’,
el hecho de dejar atrás sus gustos, personalidad o cualquier cosa que la
hiciera diferente, se convirtió en algo habitual. No podía negar que le gustaba
sentirse así, pero, sin embargo, no estaba siendo ella y sentía que se estaba
engañando.
Se estaba perdiendo poco a poco y
cada vez era más infeliz. Así que, un día, cansada de fingir, decidió que quería
vivir su vida y se propuso dejar de ocultarse. Por supuesto que tenía miedo,
pero ahora, ella tenía el control de su vida y no quería desperdiciar tiempo en
gustar a alguien que no fuera ella.
Y
es así como la pequeña oruga se convirtió en mariposa, siendo lo mejor de ella
misma y aprendiendo a dar a cada comentario la importancia que merece. Las demás
abejas aprendieron de ella e hicieron lo mismo. Se dieron cuenta que lo que le
hacía especial a la abeja reina era que ella era misma, y nunca podrían ser
reinas si no hacían lo mismo. De esta manera fue como todas aprendieron a valorarse
y a ser ellas mismas: ser felices, que a veces se nos olvida.
Terminó el cuento y, después de
reflexionar, Marta decidió que era hora de cambiar y empezar a ser ella sin
importar los demás.
Para
finalizar, Lara le dice lo siguiente:
‘’No
busques la aprobación
Al final lo importante es tu opinión’’
Mara Patiño (3ºD)
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